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“Nuestros hijos dominan el mundo digital con un dedo, pero están perdiendo la fuerza física para conquistar el mundo real."

hace 1 minuto
3 min de lectura

Por: Psicóloga Absara Lazcano.


Ver a un niño de tres años deslizar con precisión su dedo índice por una pantalla táctil para abrir su video favorito nos asombra. Nos hace creer que pertenecen a una generación hiperdesarrollada. Sin embargo, la verdadera sorpresa llega unos años después, en el aula escolar, cuando ese mismo niño toma un lápiz por primera vez y su mano tiembla, se cansa de inmediato o no logra coordinar un trazo básico. La paradoja de nuestra era se ha vuelto evidente en los hogares: nuestros hijos dominan el mundo digital, pero están perdiendo el control de su mundo físico.



En este mes de octubre, un periodo que nos invita a reflexionar sobre las bases del desarrollo infantil y el regreso formal a las rutinas escolares, vale la pena detenernos a analizar un problema silencioso pero creciente. No se trata de satanizar la tecnología, sino de entender cómo el abuso de celulares y tabletas está modificando el desarrollo motriz y cognitivo de los más pequeños. No debemos quitar, más bien equilibrar la nueva tecnología con nuestra mente.


El "deslizar" no entrena los músculos

Para que un ser humano pueda escribir, dibujar, abrocharse los zapatos, comer solo o inclusive coordinar su propio cuerpo, necesita desarrollar algo llamado pinza trípode (la coordinación entre el dedo pulgar, índice y medio), que sirve para fortalecer las articulaciones, manipular objetos pequeños y dar estabilidad a la mano. Antes, los niños lograban esto jugando con plastilina, recortando papel, apilando bloques o ensartando cuentas.


Al sustituir esta estimulación por el roce plano de una pantalla, los músculos de nuestras manos no reciben la resistencia ni el ejercicio necesario. El pulgar se vuelve experto en deslizar, pero los otros cuatro dedos no ganan fuerza y la muñeca se debilita.


Las consecuencias entre los 2 y 8 años son visibles: fatiga muscular prematura, frustración al escribir y un rezago notable en su trazo y coordinación motriz, debido a que sus manos no tienen la fuerza física para dominar el lápiz. No es flojera, es falta de gimnasio manual.



“Una tarea que involucra a papá y mamá”

Este no es un problema exclusivo de la escuela; es una realidad que comienza en la mesa familiar. A menudo, el celular o la tableta se convierten en la "niñera de emergencia" para momentos de estrés o salidas familiares. Los expertos señalan que involucrar tanto a los padres como a las madres en el rescate del juego tradicional es la única vía para revertir esta tendencia. Cuando papá se sienta a construir con bloques de madera o mamá organiza una tarde de pintura con pinceles y texturas, no solo están creando recuerdos; están moldeando la motricidad que sus hijos necesitarán para el resto de sus vidas académicas.


“Regresar a las bases: El remedio está en casa”

El cerebro y las manos de los niños se desarrollan tocando el mundo tridimensional. Limitar el tiempo de pantalla y sustituirlo por actividades que exijan estimular sus sentidos; agarrar, moldear, apretar, rasgar y soltar es el regalo más grande que podemos darles hoy. El lápiz sigue siendo una herramienta fundamental para estructurar el pensamiento lógico y la creatividad; no permitamos que la destreza de un dedo sobre el cristal reemplace la magia de una mano creando sobre el papel.


¿Qué podemos hacer mientras tanto?

• Gimnasia de manos: Motiva a tus hijos a usar pinzas de ropa para colgar papeles, esto fortalece los dedos de forma idéntica al agarre del lápiz. Al fortalecer su cuerpo, fortalecemos su mente, y por consecuencia, su alma infantil.

• Texturas divertidas: Permite que jueguen con masa, plastilina, arroz, lentejas, harina o que te ayuden a crear en tu cocina. El esfuerzo muscular genera resistencia. Hazlos partícipe de tus actividades diarias.

• Tiempo fuera de pantallas: Establece una regla familiar: "Cero pantallas durante las comidas y una hora antes de dormir". Sustituye por cuadernos de dibujo o rompecabezas. Lee con ellos. Por cada minuto de pantalla, agrega 3 de juego offline.


Sé una guía para ellos.

María Montessori decía: “la mano es el instrumento de la inteligencia”. Qué razón tenía.



 
 
 

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