Para lo que nadie está preparado, La despedida
- BYMCOMUNICACION ILLY
- 12 feb 2025
- 3 Min. de lectura
Consejos para tus mascotas
Por: Rodrigo Hargreaves A.
“Guaipe” era una perrita que conocí en las calles cerca de mi trabajo, estaba abandonada, desnutrida, sin fuerzas, se le podían contar sus costillas, pero sin lugar a duda, el motivo de su abandono era que padecía una sarna generalizada que le había arrancado parte de su piel y todo su pelaje. Su cuerpo inflamado, infectado y en especial su olor producía el rechazo de todos. No pude ser indiferente a su aspecto y su condición de abandono, la acogí y le entregué los cuidados y el amor que merecía.
En tan sólo 6 meses de cuidados, además de conquistar profundamente mi corazón, por ser tan dócil, agradecida y especial, también me sorprendió tras su completa recuperación, de lo bella que lucía. Hoy la recuerdo como uno de los animales con la que he tenido una de las conexiones más profundas en mi vida, y así después de gozar 2 años de su compañía, un imprudente descuido de un chófer en mi trabajo, le arrebató el brillo de su mirada en una fracción de segundos. Tras ver como el vehículo pasaba por sobre su frágil cuerpecito, corrí desesperadamente para socorrerla, pero solo me dio tiempo para cogerla entre mis brazos y ver como daba su último respiro. Recuerdo que lloré como un niño, una pena desgarradora recorría mi cuerpo junto al agobio de sentimientos de culpa y rabia que se sumaban a esa triste mañana de otoño.

Quienes hemos tenido mascotas, hemos tenido que experimentar en muchas oportunidades, por enfermedad, vejez o accidentes la partida de nuestros compañeros incondicionales. Claramente la velocidad del ciclo de vida de nuestros animales nos pone en esta difícil encrucijada de abrir nuestro corazón a un ser que sabemos viene con una sentencia de partida de unos pocos años. Ciertamente, para algunos atravesar este duelo puede ser devastador, y claro cómo no, si para muchas personas el animal pasa a ser un miembro más de nuestra familia. La compañía, la incondicionalidad, la inocencia, la alegría, las múltiples historias en torno a la tenencia de un animalito, hace que se genere un fuerte apego hacia ellos.
Más allá de nuestro estado de ánimo o de nuestra realidad, los animales nos impulsan a movernos, a crear hábitos y vivir experiencias a través de los paseos y los cuidados diarios de la convivencia con ellos. Nos enseñan a empatizar, a cuidar y aprender de otros, a manifestar nuestros afectos y generar responsabilidades, particularmente importantes en los niños. En estos últimos, la tenencia de cualquier mascota les ayuda a comprender y aceptar los procesos naturales de la vida como son el nacimiento, la enfermedad y la muerte.
Tras la pérdida de nuestro compañero, podemos experimentar diversas emociones; la culpa, la pregunta recurrente en nuestro interior ¿Y si hubiera?, la negación, el difícil panorama de imaginar como cambiará mi rutina, mi estilo de vida ahora que se ha ido; la rabia, dirigido hacia mí mismo o alguna persona o responsable en donde descargar nuestra impotencia por lo acontecido, ¿Quién falló? ¿Qué se podría haber hecho diferente? ¿Habrá sido una negligencia médica? Etc.
¿Cómo ayudar a una persona que está viviendo este proceso?, primero entender que el proceso de duelo es distinto para cada persona, es absolutamente personal. Algunos propietarios necesitan hablar, desahogarse expresar sus sentimientos. Otros sienten la necesidad de recordarlos, de revivir aquellos momentos lindos, los tiempos y anécdotas junto a sus mascotas.
Otros prefieren expresarlo a través de pinturas, poemas o cartas dirigidas a su mascota. Por último, hay quienes prefieren no hablar y modificar sus rutinas de tal manera de llenar esos espacios que acostumbraba a pasar con su mascota. Independiente de la manera de llevar ese duelo, es fundamental respetar la forma y el tiempo que ello conlleva. Con relación a los niños, se les recomienda hablarles con claridad, de manera sencilla, pero con sinceridad, no darles falsas ilusiones o explicaciones vagas o inexactas que sólo pueden contribuir a crearles estados de ansiedad, confusión y desconfianza. Durante todo el proceso, es importante tomar el tiempo para hablar de los sentimientos, de lo que sienten y por supuesto mostrarnos igualmente afectados en vez de disimular u ocultar nuestra tristeza. Como adultos, debemos proporcionarles respuestas, ofrecer consuelo y alivio en cualquier momento que lo necesiten. A menudo ayuda llevar ceremonias de entierro o actos conmemorativos para poner fin a la etapa de una mascota.
En lo personal, creo que no es bueno sustituir la mascota fallecida con la llegada de una nueva, si no nos hemos permitido sanar debidamente esa pérdida. Para quienes hemos amado a nuestros compañeros, entendemos que cada individuo tiene su propia personalidad y carácter y la llegada de un nuevo integrante, pasa a ser un capítulo nuevo, pero en ningún caso su reemplazo.
Rodrigo Hargreaves A.
Médico Veterinario Etólogo Canino
@coachrodrigo_h





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