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LAS TERRIBLES VÁRICES

Actualizado: 17 jun 2025

Además de lucir espantosas, son un problema de salud que nos afecta

principalmente a nosotras las mujeres. Aquí te decimos lo que son, lo último en

tratamientos para desaparecerlas y qué hacer para prevenirlas.


Las várices son una alteración muy frecuente. Por lo general, aparecen alrededor de los

30 años de edad y suelen ser progresivas; de hecho, son más comunes en mujeres que

en hombres.


Para explicar su presencia, es necesario hablar del mecanismo de circulación de las

venas, el cual se ejerce en contra de la fuerza de gravedad  -lo que implica un reto-,

así como de diferentes procesos como el bombeo del corazón, la contracción de los

músculos de las piernas y la existencia de unas pequeñas compuertas dentro de las

venas, conocidas como valvas, mismas que dejan pasar la sangre sólo en sentido

ascendente, impidiendo su reflujo hacia abajo, así favorecen el retorno de la sangre

desde la periferia hacia el corazón.


Existen numerosos mecanismos que pueden entorpecer este retorno, provocando un

estancamiento de la sangre y la consecuente dilatación de las venas, dando lugar a la

aparición de las várices.


-Factores de riesgo.

Entre las causas de este padecimiento se encuentran los antecedentes hereditarios; el

embarazo, durante el cual los cambios hormonales favorecen la relajación de la pared

de los vasos sanguíneos, aunado a que el bebé en gestación comprime durante largos

meses las venas de la pelvis, impidiendo una buena circulación.


-Otros factores son:

sobrepeso y obesidad, permanecer mucho tiempo de pie o sentado, tener problemas

de retención de líquidos, en ocasiones el uso de anticonceptivos y no beber agua

suficiente, por mencionar algunos.


Las várices afectan principalmente las piernas, en particular las pantorrillas.

Clínicamente pueden manifestarse como grandes vasos formando redes de aspecto

azulado, protuberante y con trayectos tortuosos o como pequeños vasos ramificados

que semejan una “araña” de color violeta y se les conoce como telangiectasias (vasos

de pequeño calibre).


Los síntomas se relacionan con el calibre de los vasos afectados. Las telangiectasias

producen una sensación de pesantez y cansancio en las piernas. Las várices de

mediano calibre presentan comezón, sensación ardorosa en las piernas y plantas,

pueden llegar a inflamarse y producir dolor. Las várices más grandes pueden provocar

dolor intenso y derivar en úlceras y trombosis. Es común ques estos síntomas se

agraven por permanecer sentado o de pie durante periodos de tiempo prolongados.



-Cómo tratarlas.


En la actualidad existen numerosos tratamientos enfocados tanto a mejorar la

circulación, como a ayudar a desaparecer los vasos dilatados. Dentro de los más

efectivos se encuentran procedimientos que se pueden realizar en el consultorio

dermatológico, como la escleroterapia, aunque lo más efectivo actualmente son los

tratamientos con láser.


La escleroterapia es un procedimiento que consiste en inyectar una sustancia

directamente en el vaso afectado con el objetivo de cerrarlo e impedir el flujo sanguíneo a través de éste.


El tratamiento con láser consiste en la aplicación dirigida de un disparo de láser a cada

telangiectasia, con lo cual el vaso se esclerosa y desaparece.


Ambos tratamientos son muy eficaces, pero dependen del número de várices y de la

respuesta al tratamiento inicial. Se recomiendan varias sesiones, por lo general de tres

a cuatro.


- ¡Puedes prevenirlas!


Existen algunas recomendaciones que mejoran la circulación y previenen la aparición o

el progreso de las várices, como hacer ejercicio, controlar el peso, elevar las piernas

durante 10 minutos varias veces al día y usar medias elásticas. Si tienes antecedentes

familiares de várices, es momento de tomar cartas en el asunto y evitar padecerlas.



 
 
 

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