¿Soy yo, una buena compañía para mi perro?
- bymverdicomunicaci
- 11 dic 2024
- 3 min de lectura
Sección: consejos/mascotas
Por: Rodrigo Hargreaves A.
Escuchar los aullidos desesperados de un perro por horas, por días, por semanas, es -sin lugar a dudas- una situación muy angustiante para quienes vivimos en la cercanía o colindantes a un departamento donde estos animalitos quedan solos por varias horas. Para un perro, cuyo vínculo con sus tutores es de total dependencia, quedarse por momentos prolongados solos en casa, representa la peor pesadilla. Todo se vuelve amenazante, el más mínimo ruido de una puerta a la distancia, los pasos de alguien en el pasillo del edificio, o el tráfico y vocería constante de la calle, es una sensación real de peligro para su vida. Los altos niveles de estrés que experimentan estos perros, muchas veces derivan en problemas orgánicos y clínicos, producto de una supresión de sus sistema inmunitario, así como problemas reactivos en la calle al momento de los paseos, ya que viven en un estado permanente de alteración de su equilibrio hormonal, especialmente por altos niveles de cortisol (hormona del estrés) en la sangre.
Detrás del perfil sicológico de estos perros, encontramos que en muchos de ellos no existe un problema genético de base que justifique porqué tienen ese determinado tipo de comportamiento. Se relaciona más bien con pautas de aprendizaje a través de conductas repetitivas, patrocinadas por tutores muy permisivos, con una clara demostración de afecto mal entendido hacia su can, donde no supieron poner límites y reglas claras, donde aceptaron que el perro invadiera a voluntad propia cualquier persona, sea parte o no de la familia; además despliegan rituales dramáticos y eternos de saludos y despedidas, llevando a los perros a estados repetitivos de sobreexcitación. Y por supuesto, discordando con toda esa excesiva manifestación de afecto hacia el perro, el hecho concreto es que los dejan con frecuencia por prolongadas horas del día ahondar nuevamente sobre los efectos de la soledad en el perro, esta Ansiedad por Separación ya fue abordada en el número anterior (por si quieres ir a checarla) y en esta oportunidad me gustaría detenerme y platicar sobre la responsabilidad que nos compete a nosotros como tutores.
Lamentablemente, cuando muchas de estas personas son encaradas por la comunidad, vecinos o autoridades, haciéndoles notar el sufrimiento que experimentan sus perros durante su ausencia, un número importante de ellas reaccionan con molestia y negación, restándole importancia al problema e inventando toda clase de justificaciones, concluyendo finalmente -como último argumento- que ese animal está mejor ahí que en la calle. Darle un techo, comida y amor al entendimiento de ellos, pareciera ser del todo suficiente.
Es importante entender que la opción de tener una mascota es un acto totalmente voluntario, nadie nos obliga a ello y , por ende, adoptar a un animalito significa automáticamente quitarle la posibilidad de ser recibido por una familia que si cuente con las condiciones ideales, para su desarrollo físico y emocional. Muchas mascotas son adquiridas en momentos en que nos sentimos vulnerables o con muchas carencias afectivas y si bien, un animal indiscutiblemente puede llegar a ser una extraordinaria compañía, deberíamos ser capaces de poner a ese ser siempre en primer lugar y preguntarnos, ¿seré yo, o estaré yo en una situación óptima en mi vida para brindarle a este ser todo lo que él precisa? ¿Tengo la capacidad en término de tiempo, conocimientos, energía, disposición, además de los recursos económicos para satisfacer los requerimientos y necesidades de ese ser? ¿Estaré cayendo en un acto egoísta al pensar sólo en satisfacer mis carencias y lo que yo necesito, usando al animal para llenar ese vacío? Éstas son sólo algunas de las preguntas que siempre deberíamos hacernos antes de dar tan importante paso en la adopción de una mascota.
Entendamos de una buena vez, que las necesidades de los perros van mucho más allá de nuestras buenas intenciones; no basta con entregarles amor sólo por tiempos muy restringidos, porque mi trabajo u obligaciones me lo impiden; no basta con crearles un perfil en las redes sociales y presumir que los amo como un hijo. Las mascotas son seres independientes a nosotros, pero muy demandantes de nuestra atención y tiempo; en especial los perros, porque está en su naturaleza de manada, y a diferencia de un aparato electrodoméstico el cual yo puedo programar, conectar y desconectar a voluntad, ellos están operando durante las 24 horas del día.
Rodrigo Hargreaves
Médico Veterinario
Etólogo Canino
Tiktok/Instagram: @coachrodrigo_h





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