CHAT GPT | Pláticas de café Cuentos
- bymverdicomunicaci
- 12 ago 2024
- 2 min de lectura
En la penumbra acogedora de una cafetería tradicional de Xochimilco, Daniela deslizaba el dedo por la pantalla de su celular con movimientos precisos, como si cada toque pudiera destilar sabiduría directamente en el entendimiento de su madre. Norma, sentada frente a ella, observaba con un escepticismo palpable que se manifestaba en pliegues de confusión entre sus cejas.
-¿Ves, mamá? Es sencillo - dijo Daniela, mientras le mostraba la interfaz de Chat GPT-
-. Solo tienes que escribir aquí lo que necesitas saber.
Norma frunció el ceño y apretó los labios, intentando descifrar el galimatías digital que para ella era aquel rectángulo brillante. Sus manos temblaban ligeramente, no por la edad, sino por la incertidumbre de enfrentarse a esa criatura artificial que pretendía suplantar a su hija en las respuestas cotidianas.
-Es que yo quiero saber cómo se prende el Netflix, Daniela, pero yo quiero que tú me digas cómo se hace, como cuando eras chiquita y te subías al banquito de la cocina, según tú, para ayudarme y querías saber todo lo que yo hacía - dijo Norma con un suspiro que llevaba más nostalgia que aire.
-Mamá, yo quisiera poder responderte siempre, pero si usas la tecnología... así yo puedo trabajar tranquila y tú no tendrás que esperar a que termine para preguntarme cosas - dijo Daniela, al mismo tiempo que exhaló un suspiro también, pero el suyo estaba teñido de impaciencia.
-Yo no quiero respuestas de un aparato - dijo Norma con una voz firme- . Quiero hablar contigo, ¿acaso no tienes tiempo para tu madre?
-No, mamá, no es eso, pero...
Daniela buscaba la forma de conciliar su mundo, uno en el que las interrupciones podían significar la pérdida de un hilo creativo para su trabajo, con el de su madre, quien medía el cariño en conversaciones y tiempo compartido.
-Te amo, Dany- dijo Norma, captando la mirada errante de su hija con una fuerza que pareció paralizar el momento.
-Yo también, mamá— dijo Daniela, y por un instante, la tecnología y sus promesas de eficiencia quedaron suspendidas en el aire.
Daniela entendió que la creatividad siempre puede volver, pero la llamada que no le contesté a su madre no.
-No te preocupes, ma. Llámame cuando quieras - dijo Daniela con una gran sonrisa.
FIN...
Por: Lisi Esnaurrizar.
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